NUEVA EXPRESION POETICA MENDOCINA

por Antonio Requeni

 

Siempre es grato señalar el nacimiento de un poeta cuando este exhibe, a partir de su primer libro, una voz lírica personal, de noble aliento y matices que trascienden la mera retórica. Tal es lo que acontece con José Luis Menéndez, joven mendocino que acaba de publicar “Juego sin límites”, obra avalada por el juicio habitualmente nada complaciente de un poeta de la talla de Joaquín Giannuzzi. “Equilibrado énfasis, caudalosa inventiva metafórica y riqueza de imágenes, son rasgos notorios de esta poesía, -señala Giannuzzi-, que impone su evidencia con plenitud de recursos expresivos en el panorama actual de nuestras letras”.

Sinceramente impresionados por las composiciones de Menéndez, nos pusimos en contacto con este poeta de Mendoza para hacerle algunas preguntas. Las primeras fueron:

-¿Es éste su primer libro? ¿Hace mucho tiempo que escribe?

-Escribo con cierto rigor crítico y una mínima frecuencia desde hace cinco o seis años. He participado en varias antologías, pero tengo un solo libro edito: “Juegos sin limites”. Hubo otro cronológicamente anterior, basado en una especie de reinterpretación de cuentos de Poe, que ya lleva varias frustraciones. Un tercero, en coautoria con Maria Inés Cicchitti, que se publicara en unos meses. Y otro más en preparación, cuya temática oscilara entre una resistencia a ciertas formas bárbaras con que ahora se reviste la modernidad y la celebración de todo lo que fue utópico, antes de ser real.

-¿Cuáles fueron sus maestros en poesía, los poetas que mas ha admirado o sigue admirando?

-Quienes me introdujeron a la poesía fueron los españoles de la generación del 27: Alberti, García Lorca, Gerardo Diego y por accesión, Neruda, que vivió con ellos, y Miguel Hernández, que se les sumo poco después. Ellos me enseñaron que la poesía era una cosa “querible” y necesaria. Enseguida conocí a Whitman, a José Martí, al catamarqueño Luis Franco. Supongo que de ese modo se me habrán ligando razones y sentimientos muy humanistas: Prometeo liberado, la mujer en el mismo rango que el hombre, la superación de los dogmas, la tolerancia para con otras opiniones -junto con la defensa firme de las propias-, la solidaridad con todo lo que, aun débil, aun informe, juega todos los días su derecho a vivir. Y enriqueciéndose ello a través de los años, con más y más lecturas, si se quiere, con maestros incontables.

-¿Se considera participe de una determinada generación literaria, escuela o movimiento poético?

-Solo pertenezco, obvia fatalidad histórica, a los escritores de este fin de siglo, o sea los escritores que somos, por ahora, los más antiguos del mundo. En una sola mirada abarcamos 28 siglos de poesía. Conocemos o tenemos posibilidad de conocer todos los movimientos literarios, tanto aquellos que surgieron como un claro producto histórico, como los otros, los inventados, especialmente en nuestro siglo, para servir a fines secundarios: rivalidades de grupo, deseos propagandísticos, clasificaciones didácticas. Pero de todos podemos aprender. La buena poesía es más poderosa que las corrientes y que los tiempos. Y bueno, aunque nos pese, no queda ya lugar para muchas originalidades.

-Sin embargo, yo creo que el principal defecto de los poetas más jóvenes es que la mayoría pretende ser Rimbaud, empezar de cero…

-Hay escritores que no se resignan y entonces se empecinan en descubrir todo lo que esta descubierto. Escriban con el final en el principio o con algunas palabras cayéndose del papel. Creen que eso es nuevo. Y algo peor: creen que las cosas valen por nuevas y no por certeras y justas. ¿Pobre Dante, no? Pobre Virgilio. Pobres románticos ingleses. Pensemos, por caso, en esta generación enorme, múltiple, heroica. No solo escribieron grandes obras sino que incursionaron con fervor en la vida social de su tiempo. Lord Byron ignora su titulo y muere en una guerra, alistado entre los republicanos griegos. Séller, hijo de terratenientes, escribe y lucha con ahínco contra las tiranías y el dogmatismo. Kyats muere a los 24 años, luego de revolucionarla lírica de su lengua. Y de pronto a estos hombres los toman los fanáticos de tal o cual corriente y en dos minutos los matan de nuevo. Por eso en este tema de los movimientos hay que actuar con mucho cuidado. O callarse.

-Volvamos a su libro “Juego sin límites”. Al presentarlo, Joaquín Giannuzzi señala dos visiones obsesivas: “La nostalgia de un orden perdido de vida genuina asistida por la fiesta de lo mítico, y la celebración de la existencia temporal, redimida por el amor y los sueños”. ¿Esta de acuerdo con esta caracterización?

- Aunque haya algunos poemas que posiblemente justifiquen a Giannuzzi, ya nos soy demasiado nostálgico de los órdenes perdidos. Siempre me ha parecido más atrayente imaginar el orden que podamos construir. Aquella frase de Gabriel Celaya: “La poesía es un arma cargada de futuro”, me parece insuperable. Si tuviera sentido hacer propuestas, yo diría que la poesía debiera servir, lo mismo que el arte, para ensanchar el conocimiento del hombre, su potencialidad crítica, su dominio lucido sobre las cosas que un día creo para que le sirvieran y ante las cuales ahora se doblega como frente a fetiches ingobernables.

-El poeta es un ser tironeado por la dualidad de tener que vivir una existencia “normal”, por un lado, y hacer poesía por el otro. ¿Cómo siente ese desdoblamiento?

-Ese desdoblamiento no es natural, sino, en buena medida, reflejo de la alienación de la vida moderna, por la cual tendemos a resignar más y más funciones que alguna vez nos fueron propias. No tenemos que aceptar, pues, que una mayor multiplicidad sea, forzosamente, negativa. Este es el tipo de situaciones para cuya sustentación debemos mirar hacia atrás. La literatura esta llena de personajes comunes que andan a caballo, inventan fábulas, realizan negocios, ejecutan música, recorren países, estudian los astros, viven aventuras, y tanto hacen el amor como la guerra. No podemos aceptar que un hombre en toda su vida lo único que haga sea apretar botones.

-Yo no me refería tanto al desdoblamiento físico. Pensaba, más bien, en el contraste entre la velocidad, los apremios, del mundo actual y el sosiego necesario, esa zona de reflexión donde se gesta la poesía.

-Si, entiendo. Se trata, en todo caso, de suavizar ese contraste. La poesía no tiene por que ser “anormal”. Lo correcto es lograr, que la vida sea mas”poética”, de armonizar lo que se dice, lo que se piensa, lo que se hace. Claro que en esa armonía esta el secreto de la felicidad, y no es algo fácil. Pero creo que con el solo hecho de comprenderlo, de iniciarla búsqueda de esa armonización, ya vamos avanzando.

-Para terminar, ¿Cómo definiría usted la función esencial de la poesía en esta sociedad utilitaria y cibernética?

-En primer lugar debe pensarse como propia de una sociedad de este tipo, es decir, no construirse como negación de la realidad, no como nostalgia (vuelvo un poco a lo que ya hablamos). Homero podía demorarse una página en describir la forma en que Aquiles hacia su escudo. Aquello era muy lindo, muy desalineado. Pero, cuidado, eso ocurría en una sociedad donde la democracia era para muy pocos, donde la esclavitudes consideraba inevitable. Nuestro mundo, en cambio, nos ha privado de muchas cosas, pero también nos ha puesto, por primera vez en la historia, ante la posibilidad material, genuina, de que todos los hombres puedan vivir con decoro, y de que entre los beneficiarios del progreso no haya exclusiones forzosas. El problema que ahora enfrentamos es mucho menos técnico que político. La poesía debería ayudar a que esto se comprenda.

 

(en diario LOS ANDES, 1990)

 

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

LETRAS EN LA RED

 

Por algunas cosas que entendemos y otras que no, la literatura mendocina suele tener dos trabas reales: publicaciones cortas (pocos ejemplares) y escasa difusión (cosa que puede hundir a esos pocos ejemplares en el aislamiento, el olvido y el polvo de las librerías grandes). Una de las ideas recientes para cambiar este panorama es la creación de un sitio web que procura acercar parte de la cultura local a una mayor cantidad de lectores, alphalibros.com.ar.

Alphalibros tiene un sentido abarcador: allí podemos encontrar poesía, narrativa, dramática, ensayo, entrevistas, artículos especializados, últimas publicaciones, agenda y galería de arte. Los autores, en su mayoría, pertenecen al canon de la literatura local, aunque también se hallan textos de escritores vivos o ignorados en vida. José Luis Menéndez, escritor y creador de Alphalibros, nos aclara el alcance del proyecto: “La idea es realizar una colección abierta, original, para la difusión de la poesía, en su triple variante: la gráfica tradicional, la dig

Copyright  Power by PageCreative