Entre Copas II

Roberto Valenti (comunicador musical)


“..Evitar las trampas de la nostalgia”



Nací en Paso del Rey, de cuyo paisaje recuerdo al viejo Matías que cantara Víctor Heredia, pero vivo en Mendoza desde el ’71. Estoy casado y tengo tres hijos. Adopté el nombre Roberto Valenti, en homenaje a un autor de radioteatro, de aquellos increíbles creadores de “arte menor”, que sin embargo podían llevarnos a Pirandello. Hice intentos teatrales, hasta que un amigo me aconsejó, sabiamente, que me dedicara a otra cosa. Me indujo a ser un buscador de verdades. Ahora hago el programa “Tangos para el siglo XXI”, por Radio Universidad, todos los domingos, desde las nueve.


- Haces un programa de tango excepcional, un lujo para Mendoza…como lo es también “Un reo meditabundo”, el que hacen Reyna y García Urbani..
 

- Me halaga la comparación, pero en lo mío exageras…

- No, para nada, no solo tiene estilo y contenido, sino que se advierte mucho trabajo…
 

- Eso sí. Antes de armarlo yo escucho unos ciento veinte temas, luego difundo dieciséis.

- Cada uno con su pequeña historia…
 

- Sí, trato de aportarle a los oyentes lo que considero sustancial o novedoso sobre los  creadores de cada tema o sus intérpretes. Creo que es lo menos que puedo hacer por respeto al tango. Cuento, por suerte con el apoyo de Quique Agüero. Si él no estuviera en la cabina de control, el resultado no sería el mismo.

- Hay temas que cuesta entender cómo te llegan…

 

-Seguramente te referís a ejecutantes que residen en el exterior. En ese aspecto he tenido mucha suerte. Siempre estoy recibiendo novedades de artistas de distintos lugares del mundo, en especial de músico europeos o de argentinos radicados en Europa, donde el tango de vanguardia tiene gran aceptación. Mucho material valioso me llega también de los oyentes.

- ¿Cuál es tu criterio de selección?
 

- Selecciono los temas teniendo en cuentas dos premisas fundamentales: Calidad y estética. Y dentro de esos parámetros tienen prioridad los temas nuevos y luego los ya conocidos pero que según mi criterio van a trascender el siglo XXI.

- Además prevalece lo instrumental…
 

- El setenta por ciento de los temas son instrumentales. Pero es que son más los nuevos compositores talentosos que los poetas y letristas. Para bien o para mal, eso es muy evidente.

-¿Cuántos años hace que haces los “Tangos para el siglo XXI”? ¿Has notado diferencia en la receptividad desde entonces a hoy?

- El programa está en el aire desde hace algo más de quince años. En cuanto a la receptividad creo que ha ido siempre en aumento. Cada vez nos encontramos con más oyentes que coinciden con nuestros gustos.

- ¿Qué es lo que hoy te dicen tus oyentes?

 

- Siento que hay una gran identificación con el programa. La mayoría no es del tipo que justo puso la radio y ya que está deja el botoncito quieto. Son escuchas que identifican el programa, y lo buscan.

- Doy fe. Por tu culpa ni los domingos puedo dormir un rato más…

- Creo que en muchos casos pasa lo mismo. Yo percibo que existen seguidores leales, lo cual no lo tomo como algo personal, por supuesto, sino como identificación con el tipo de música y tal vez de estilo del programa. Constantemente recibo muestras de afecto de quienes lo van sintiendo como suyo.

- Pero tu adhesión a los renovadores del tango es absoluta...deben llegarte muchos ataques…

- Desde el primer programa expuse mi adhesión incondicional a la renovación del tango. Es cierto, también, que al principio recibí algunos cuestionamientos, sobre todo “por culpa” de difundir a Piazzolla. Pero el tiempo ha jugado a mi favor. Ahora los cuestionamientos son mínimos.

- Los “’Adios Nonino’ nuestro de cada domingo” son un hallazgo dentro de tus hallazgos. ¿Nunca los has repetido? ¿Tienes idea de la cantidad de versiones que existen de ese tema?

- Todos los domingos difundo una versión distinta del “Adiós Nonino”, convencido de que es la melodía más hermosa que ha compuesto músico alguno en el siglo pasado.
A veces repito alguna versión a pedido de los oyentes. Pero no tengo idea de cuantas existen. Pensá que muy posiblemente, mientras nosotros estamos hablando, hay algún conjunto haciendo una grabación nueva. Es un tango grabado permanentemente por las formaciones orquestales más diversas de los más diversos géneros musicales del mundo..

-También sueles alternar con alguna entrevista. ¿Cuál es la que más recuerdas?
 

-Todas las entrevistas me gratifican por lo reveladoras que son para los oyentes. De todas maneras recuerdo en especial las que hicimos con Horacio Ferrer, con Raúl Garello, y una de las últimas, con José Bragato, considerado uno de los violoncelistas más importantes del tango, que goza de enorme prestigio entre los grandes músicos de todo el mundo. También recuerdo, por lo testimonial, una entrevista con Diana Piazzolla, quien relató, muy emocionada, como vivió junto a su hermano Daniel, y a su mamá “Dede”, en Estados Unidos, el momento en que su padre compuso “Adiós Nonino”.

-¿Cuál es la entrevista que más te duele no haber hecho?
 

- A Astor Piazzolla (que se nos fue un ratito antes del nacimiento del programa) y a Horacio Salgán, que hace mucho tiempo decidió no conceder más entrevistas.

- ¿Cómo ves el panorama de los conjuntos de tango de Mendoza?
 

-Para los conjuntos de tango el panorama en Mendoza es muy difícil. Pese a ello hay esfuerzos que se deben destacar y difundir: “Contramarca”, que está a medio camino entre la tradición y la vanguardia. “Tangastor”, y el “Bruno Cavallaro Cuarteto”, de reciente formación. Estas agrupaciones producen un sonido tanguístico de calidad, que merece el apoyo, no sólo de los amantes del tango, también de quienes gustan de la buena música.

- Piazzolla parece por momentos “el fin de la historia” del tango, pero lo “piazzolleano”, por esencia, es el cambio. ¿Cómo crees que se resolverá esta contradicción?
 

- Astor Piazzolla produce el gran cambio en 1955, con el “Octeto Buenos Aires”. A partir de ese momento, que constituye una gran bisagra en la historia del tango, es verdad que Astor que llevó el sonido tanguístico a un punto sin retorno. Pero no creo
que esto constituya el “fin de la historia” del género. Todo lo contrario. Lo que ha sucedido es que Piazzolla tomó las raíces del tango y le puso alas. Los músicos y los poetas talentosos entendieron que, desde entonces y para siempre, el tango puede volar cada vez más alto. Ellos van a evitar las trampas de la nostalgia.
 

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