Entre Copas II

Mónina Borré (Comunicadora social, docente)

 


 “.. la radio necesita una autocrítica

 

fuerte”

 

           

            Soy madre y argentina. 48 años. Trabajadora de la      comunicación.  No me hago ni me deshago y en este ser nomás vivo

 

 

- La radio crea un tipo de relación muy especial con el público. Por un lado está ese contacto frecuente y tan directo, pero también hay algo más. Uno suele oír, por ejemplo, “tal cosa fue así, lo dijo ‘la’ Mónica”. Sucede también con otros periodistas de radio. Gente que cuando dices algo le acuerda la categoría de una verdad ¿Como se vive ese compromiso?

 

Al que le quepa el sayo, que se lo ponga decía un ex presidente que supimos conseguir. Quiero decir que esa frase es para otros popes, no para mí. Si es así, yo no soy conciente de eso (hasta ahora que vos me lo decís). Para trabajar en la radio se necesita ser algo inconsciente porque si tenés una total idea de su alcance no abrirías la boca por miedo a equivocarte. Pero si tu tarea cotidiana es encarada con respeto y autenticidad nada te pesa, incluso ese compromiso.

 

- ¿Cuál es la relación entre los temas que te llegan desde afuera y las que vos quisieras transmitir desde adentro, desde tus propias prioridades?

 

En todos estos años me las he arreglado para trabajar con perfil propio sobre una línea determinada. Puede parecer una agenda temática, aburrida, pero creo que son caminos que llevan a la construcción que necesitamos.

 

- ¿Te has dicho, frente a ciertas situaciones, a estas nunca las voy a tratar? O la revés, estas otras siempre debo plantearlas..

 

Sí, claro, en forma contundente.

 

- Durante las tarde participas en un programa de AM, supuestamente de audiencia masiva y por eso mismo muy heterogénea. ¿Cómo puedes mantener el equilibrio con tus propias elecciones?

 

He sido egoísta y me he puesto en primer término respecto de mi gusto y preferencia. Eso debe de ser un error profesional pero es parte de la autenticidad con la que cuento. No encuentro otra forma de trabajar, señores: “esto es lo que tengo para contarles, ahí va”.

 

- Participas en un programa que recientemente ha recibido un premio Martín Fierro, ¿cómo crees que influye ese y en general cualquier premio?

 

“Los Martín Fierro van y vienen. Lo importante es la salud”, diría una vecina del barrio. A mí en particular no me desvela la competencia por los premios. Echar un vistazo a lo largo de décadas te permite ver cómo gente de excelencia profesional no ha sido premiada y cómo muchos de dudosa calidad alardean con los laureles recibidos. Los premios Konex me han parecido más consistentes: no creo que se les haya otorgado a gente que no lo merezca. Pareciera que tienen un criterio lógico.

 

- Tal vez los premios mayores vengan de la misma gente…

 

- Por supuesto, creo que a muchos de nosotros, los trabajadores de los medios, nos gratifica más que una estatuilla algunas situaciones de anonimato que le dan peso y sentido a lo que hacemos. Por ejemplo, que un señor te comente que cuando venía en su auto cambiando de dial escuchó por azar en una emisora una entrevista y no pudo bajar en su casa hasta el fin de la charla, prendado por ese espacio de intercomunicación. Esos son premios que escapan a la legitimación del “establishment”, son los más genuinos.

 

- ¿Reconoces influencias especiales, otros animadores que tengas como referentes, que te hayan marcado? ¿Por qué?

- Todos los que escuché durante mi niñez y adolescencia en Buenos Aires. Aquellos que convencidos de la radio como espacio social proponían horas de enriquecimiento mutuo mediante el abordaje al conocimiento, la reflexión presente y el disfrute del arte.

 

- Días pasados te escuché, casi accidentalmente, haciendo un programa en FM. Allí haces otra cosa. ¿Cuál te gusta más?

 

- Las dos me gustan.

 

- En ese programa estuviste una hora hablando de poesía con Jorge Boccanera. Fue una conversación inusual. No suele escucharse eso en radio. Tampoco es frecuente dar con alguien que pueda hablar de un tema supuestamente no popular y sostener tanto el interés…

 

- Cuando llamás a alguien, en la mayoría de los casos, sabés que la persona es jugosa,  con carozo, que vale la pena callarte y escucharla largamente. A veces también te equivocás. Entonces resulta el espacio un bofe difícil de digerir.

 

- De una forma u otra siempre manejas el tema cultural, pero con mucha amplitud. Bajo tu visión ¿“todo” es cultura?

 

- Sí. La definición antropológica de la cultura es en lo que creo.

 

- ¿En lo personal, desarrollas alguna actividad artística específica?

 

 -  Me hubiera gustado canto y danza. No pierdo las esperanzas. Las haré en “la tercer edad”.

 

- ¿Cómo ves en general la animación radial en Mendoza? ¿No te parece que se descuida el texto, que se deja todo muy librado a la improvisación, y que ese arte lo dominan muy pocos?

 

- Claro.”Tú lo has dicho”. La radio necesita una autocrítica fuerte. ¡Cuántos de nosotros hablamos pavadas con aparente impunidad! Cuando a los estudiantes de Comunicación (soy docente en la universidad) le señalás este fenómeno negativo, te miran como a una marciana porque en la realidad se está legitimando ese tipo de animadores. Pero de a poco se va a cambiar el espectro. Será a fuerza de la prepotencia del trabajo.

 

- ¿No sucede también que en los jóvenes existe mucha prisa?

 

Es cierto. Es un fenómeno observable en especial desde los 90´. “Lo quiero todo y lo quiero ya” es un derecho que tenemos los humanos a cualquier edad. Pero la cultura superficial que ha hecho creer en valores tales como el éxito, la fama, la fortuna a modo de tickets de compra-venta terminó  por deformar la realidad. Ninguno de los recordados genios de la humanidad en la disciplina que fuere han dejado de esforzarse en un proceso casi interminable. La cosecha es trabajo en tiempo y espacio, la siembra también. Es deber de los adultos recordarles a los jóvenes ese ciclo. Y recrearlo con el ejemplo.

 

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