Entre Copas II

Alejandro Scarpetta (músico, director de coros, gestor cultural)


   

      “El canto coral hace visible

 

          el protagonismo anónimo”

 

 

   

            Nací en Mendoza. Desde los 7 años he cantado en coros.

            Con los ''Niños Cantores de Mendoza llegué hasta el Japón.

            Allí comprendí que todos los sueños son posibles. Ahora mis                 hijos (Florencia Victoria y Maximiliano) iluminan mi vida.

            Creo que el arte es la gran herramienta para la superación                    humana. Idealista, primero confío. Mi frase: Gracias a la vida                 que me ha dado tanto…


 

- ¿A cuánto estamos del primer Cantapueblo?

 

- Vamos a cumplir veinte años...

 

- ¿No fue en su momento algo desproporcionado, es decir, algo que sobrepasaba lo que el medio estaba en condiciones de absorber?

 

- La desproporción tenía que ver con las ganas que teníamos que  un proyecto coral estuviera entre los acontecimientos culturales más importantes de Mendoza y el país…

 

- ¿Existen en el mundo encuentros semejantes?

 

- En muy pocos lugares del mundo hay encuentros como  Cantapueblo por la originalidad, convocatoria, calidad y participación popular. Pero hay países como Estonia que realiza mega eventos corales pero como parte de la propia cultura .El canto coral está incorporado a la política de estado.

 

- La historia, la antropología, ¿qué nos dicen sobre del canto como una actividad social, de los primeros coros?

 

- El cantar es natural en el ser humano desde su conciencia como hombre. Todas las civilizaciones utilizaron el canto compartido para manifestar sus sueños, su trabajo, su vida cotidiana, sus esperanzas. Las tribus más primitivas cantaban alrededor de un nacimiento o hasta en un funeral. Hasta el día de hoy no existe una  actividad artística amateur más integradora que el canto coral.

 

- ¿La persistencia de tal actividad en el tiempo podría indicarnos algo más que un hecho puramente artístico?

 

- El canto coral es una herramienta trasformadora en lo social. Puedo asegurar y garantizar que si tuviéramos políticas educacionales en todos los niveles, con un fuerte perfil orientado al arte en general y en especial al canto coral , hoy tendríamos menos sectores en riesgo de delinquir o de caer en el vacío de la drogadicción.

 

- Detrás de cada coro hay una formación anónima, esforzada, que parece un poco a contracorriente del individualismo y el “exitismo” modernos… ¿qué lectura podríamos hacer de ese fenómeno?

 

- Somos seres que necesitamos relacionarnos. El coro permite ese “protagonismo anónimo”, donde las personas manifiestan su sensibilidad, su historia, sus deseos de participación, sus ganas de vivir, de mostrar que juntos se puede…

 

-¿El desarrollo de la actividad coral guarda relación con la situación económica de un país o se vincula, antes, con sus raíces culturales?

 

- La historia coral Argentina tiene raíces desde la colonización, los primeros coros en las iglesias, hasta el nacimiento de las agrupaciones institucionales o independientes principalmente de las corrientes de inmigrantes (galeses, italianos, españoles). Siempre hubo espíritu de cantar en grupo, de cantar en coros. Pero el mundo coral   en la Argentina también tuvo su sombra en la última dictadura. Reunirse para cantar “estaba prohibido”. Solo los coros que estaban en organismos estables lograron continuar su labor… A mediados de los ‘80, renace el espíritu de participación y Argentina se convierte en el epicentro del canto coral latinoamericano.

 

- Pero siempre con recursos escasos..

 

- Seguro. Para los coros, económicamente hablando, han sido muy pocas la veces de tener viento a favor. Los esfuerzos se logran por el sentimiento solidario y el espíritu de ganarle a la adversidad. Obviamente influye cuando un país está en mejor situación económica, la gente puede disfrutar mas de sus tiempos de ocio, puede dar mas de si mismo en el hecho artístico, sin estar pensando que no tiene el valor de un boleto en su bolsillo  para volver a su casa.

 

- ¿Una gestión cultural fuerte puede contrariar, o por el contrario, estimular, esta forma tan específica del canto?

 

- Puede estimular. Sería fundamental que el sector político junto con el sector coral se diseñaran políticas de gestión de la actividad. Está comprobado que cuando estas políticas estuvieron al servicio del mundo coral el resultado fue extraordinario, beneficiando a cantantes, directores y a la comunidad toda.

 

- En el caso de Mendoza, ¿cómo ha sido visto un fenómeno como el Cantapueblo, desde las estructuras administrativas, desde los gobiernos?

 

- Hemos pasado por todas las etapas. En los primeros años se produjo un fuerte impulso que sin el Estado como organizador, no hubiera sido posible. Cuando toma la posta la Fundación Coppla, comienza la etapa de autogestión y desarrollo donde el Estado toma distancia. Algunas gestiones entendieron la claridad del proyecto y lo apoyaron decididamente, otras sólo se limitaron a poner el sello.

 

- ¿Qué crees que significa hoy el Cantapueblo para Mendoza?

 

- Cantapueblo ya es parte del paisaje cultural de Mendoza. Hace 19 años nadie podía imaginar  que los coros  tuvieran un  lugar especial en el quehacer artístico de nuestra provincia.  Que hoy un festival de coros fuera uno de los acontecimientos emblemáticos que nos distinguen en el mundo.

 

- ¿Actualmente el Cantapueblo se encuentra en un punto de equilibrio tal que pueda decirse que se encuentra instalado para muchos, muchos años? O todavía depende de unos pocos motores humanos?

 

- Cantapueblo comienza a tener vuelo propio. Hay una estructura humana que a través de una gestión inteligente da sostén al futuro de esta realización. Los coros del mundo ya conocen o saben de esta realización y estamos seguros que año a año Mendoza seguirá viviendo un nuevo Cantapueblo.

 

- ¿En algún momento pensaste que la experiencia no se podía sostener, sea porque alcanzado cierto nivel de crecimiento es inexorable decaer, o simplemente por debilidad natural de los apoyos?

 

- Vivimos todos los momentos. Como organizadores algunas  veces sentíamos que no íbamos a poder continuar, otras, el saber que no contábamos con el apoyo natural que debiera tener este proyecto nos hacía temer. Es así como en los años 2001 y 2002 Cantapueblo se tuvo que hacer en Chile y Ecuador, ya que nuestro país no estaba en condiciones de asumir su realización.

 

- La integración tan absorbente con una producción como Cantapueblo, ¿en qué medida ha frustrado tu propia vocación artística?

 

- Soy y seré músico por sobre todas las cosas. Director de coros. Cuando me inicié en “Nacencia”  venía del mundo coral  al  igual que la mayoría de mis compañeros de grupo. Todos habíamos bebido de la fuente de riqueza que el mundo coral nos da…

 

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