Entre Copas I

Luis Abrego (escritor, docente)


       

      “Construir ciudadanía

     

       a través de la cultura”

 

 

“No sé qué soy, sí lo que trato de ser, y a menudo me cuestiono mi consistencia y mi consecuencia. ¿La vida? Una experiencia maravillosa, un relato apasionante que con la misma contundencia con la que nos entristece, nos pone de pie para aplaudir el goce más extremo de todo lo que nos rodea. Quizá, lo único que valga la pena, sea eso”

 

- Has participado en la elaboración de un "plan cultural" para el actual Gobierno..

- No es exactamente así, el plan está proyectado hasta el 2010, por lo tanto abarca este gobierno y una parte del próximo. Justamente lo diferencial es que rompe con la planificación para “un gobierno” e intenta pensar para “un Estado”.

 

- ¿Cuáles son los aspectos más importantes que se tuvieron en cuenta?

- El plan no es una receta mágica, ni ideal. Ningún plan lo es. Tratamos que los ejes de trabajo fueran lo más abarcadores posibles de la problemática cultural. Lo más importante que se logró fue poner en discusión el rol del Estado en materia cultural, su responsabilidad como generador de políticas públicas tal como lo hace con la salud, la educación o la justicia. Se puede construir ciudadanía a través de la cultura.

 

- ¿El plan incluía algunas pautas de implementación? ¿Advertiste voluntad política para ejecutarlo?

 

El plan no está trazado en el aire. Tiene pautas de implementación concretas, sobre la base de la actual estructura administrativa que es la Subsecretaría de Cultura del Ministerio de Turismo y Cultura, que es la unidad de aplicación. Incluso prevé modificaciones de esa estructura y la creación de una oficina de seguimiento. Descuento que existe voluntad de ejecutarlo, y de hecho muchas cosas se han hecho.

- ¿En qué medida crees que tuvo una ejecución adecuada? ¿Qué se hizo? ¿Qué falta?

 

-La ejecución recién comienza… Todavía tiene tiempo de ejecutarse hasta el 2010. Estamos acostumbrados a la obtención de resultados de alto impacto en el corto tiempo, y la planificación estratégica es otra cosa. Busca darle previsibilidad a los procesos y las decisiones en un plazo de mediano a largo, determinando núcleos de interés consensuados y la ejecución de estrategias más convenientes en cada caso. Lo que se hizo y lo que falta, lo sabremos en tres años cuando seguramente haya que corregir el rumbo y determinar nuevas acciones para el próximo lustro. Así se construyen las políticas de Estado, con previsión, madurez y compromiso. Y la cultura no puede estar ajena de ello.

 
- El plan presentado ofrecía infinidad de acciones "invisibles", es decir, de poco efecto político. Sus resultados se proyectan, como dices, a largo plazo. Pero, ¿es posible "engancharlos", ponerlas bajo un aglutinante más de corto plazo, más "de impacto"?

 

- Hay muchas acciones posibles de corto plazo. Cada eje las tiene, y muchas de ellas son impactantes, incluso como efecto político. Al desmenuzar el plan se encuentran decenas de acciones. Una es la creación de una oficina de Vínculos que se constituya en el nexo de la oferta de becas y cursos en el exterior y que también sirva para ayudar a los artistas y gestores que deseen exponer o perfeccionarse en otros países. Una idea muy simple, que salió de los foros que realizamos y que nos ayuda a pensar en un Estado más eficiente y en un sector cultural con más posibilidades.

 

- De todos modos, venimos acostumbrados a que en el área cultural se actúe por inercia, sin verdadera energía, a veces sin verdadero interés. ¿Cómo se rompe eso?

 

- Creo que los problemas nunca resueltos, los egos y las vanidades le han hecho muchísimo mal a la cultura. Pero también la ignorancia de muchos que se dicen “artistas”, “gestores”, o que presumen, simplemente, de “cultos”. La actual situación sólo se revierte con coraje y trabajo conjunto entre lo público y lo privado, las distintas disciplinas, los artistas y los gestores, sin descuidar nunca qué piensa el ciudadano. No es con celos, ni con pequeñeces “que si hago qué favorezco a este u a otro” como se sustenta un desarrollo más sólido en materia cultural, si no con involucramiento y participación; aunque eso cueste que en la Peatonal algunos no te saluden.


- ¿Hay políticos con formación en cultura?

 

- Los políticos, en general, no tienen formación cultural. Ni siquiera, encuentran en ella un motivo de placer, mucho menos de preocupación. Por eso mismo, la cultura no puede quedar únicamente en sus manos. El gran esfuerzo del plan fue que los ciudadanos les dijeran a sus políticos qué cosas querían para su cultura, para que ellos simplemente la administraran y la ejecutaran. Es un primer paso.

 

- ¿Y hay agentes culturales con criterio profesional de gestión?

 

- Últimamente hay un gran esfuerzo por profesionalizar la gestión de los agentes culturales, pero todavía hay mucho empirismo y prejuicios, montado sobre el inmenso equívoco que supone que “como yo hago cultura y la cultura es esencial para el pueblo, el Estado debe hacerse cargo de mis proyectos”. Error total.


- Con toda la experiencia de relevación hecha, y todas las cartas de esta baraja cultural pasada por tu mano, si de pronto fueses Secretario de Cultura, ¿cuáles serían las primeras cosas que harías?

 

- ¿Por qué ponerme en ese lugar si estoy tan bien dónde estoy?... Pero para contestar, o para el próximo subsecretario, creo que hay que prestar especial atención a varios aspectos: 1) Equilibrar el desarrollo cultural en toda la provincia; 2) Articular una red de gestores culturales; 3) Generar infraestructura apta para actividades culturales; 4) Trabajar coordinadamente con Desarrollo social,  Dirección General de Escuelas, Deportes, Justicia y Seguridad y 5) Incrementar el presupuesto provincial, estableciendo como mínimo, el 1%, y con mejoras progresivas pautadas para los próximos cuatro años.


- ¿Y en lo personal qué tal?, ¿qué estás haciendo ahora?

 

- Sigo con mis cosas de siempre, la gestión y la docencia en la Universidad Nacional de Cuyo, el periodismo y de vez en cuando, la literatura. También, me hago tiempo para seguir perfeccionándome, pues estoy realizando una maestría en Estudios Latinoamericanos, con una orientación en Comunicación y Cultura.


- ¿Cómo se liga lo que haces ahora con tus búsquedas más viejas?

 

- Todo es parte de un continum. Pasan los años pero las búsquedas y sus motivaciones siguen siendo las mismas: busco la belleza y la justicia, aunque para eso a veces haya que embarrarse los pies.


- ¿Y que tal la poesía? ¿La visitas, te sigue visitando?

 

- Sí, siempre. Tengo dos libros inéditos, La estafa del deseo y (Sic) actriz. Mucho de lo que hago trato que tenga una impronta poética. De allí mis constantes visitas y… sus asiduos escapes.


-  Este año se cumplen diez años de la muerte de Fernando Lorenzo. Recuerdo una nota tuya sobre Fernando, magnífica, única. Pero ¿cómo evaluas hoy, a la distancia, la obra de Fernando?

 

- Maravillosa, como siempre. Hace poco estuve leyendo unos poemas suyos junto a su hijo Ramiro, Ulises Naranjo y Julio González… Sigo pensando que Mendoza todavía no advirtió en su totalidad la presencia de su poética y de su impronta. Me siento deudor de su sensibilidad y de su obra.

 

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