Entre Copas

José Bermúdez (artista plástico)


“La vida procede de la vida”

Nací en San Rafael, hace 82 años. Integro la Sociedad de Artistas Plásticos de Mendoza. Tengo dos hijas. Estoy jubilado en la docencia pero trabajo en mi taller de pintura mucho más que en épocas juveniles. Tengo mi propia religión, fundamentada en el amor a la vida, la belleza y la verdad, potenciando lo positivo.


-Nos vemos menos, maestro.. ¡Quedó lejos el tiempo de “Reunión con Poe”!

-Fácil diez años. Pero que importa si la poesía nos acerca siempre..

-Es cierto.. ¡casi como vivir a veces en un sueño! Pero en verdad cité aquello por otra cosa. Mis dudas en cuanto a la carga subjetiva de una obra y en definitiva su calidad, cuando ella deriva de un pedido externo, de una idea de otro, en vez de nacer de la libre elección de quien la hace..

-Una obra nunca es pura subjetividad, por un lado u otro le llega lo objetivo. Siempre se retrata una situación, un alcance, una carencia impuestos por un entorno o por la suspicacia o inestabilidad interior, aunque no se lo diga.

-¿Qué ocurre cuando el conflicto se plantea en planos mayores, cuando lo externo es el mercado, los precios, las modas..?

-Rendirse a las exigencias del medio puede ser fatal. De allí viene la masificación, con luces de colores alrededor del poder económico, la fama, el “prestigio personal”, y la posibilidad de quedar entrampados, subiendo o bajando en una realidad artificial, que no es la que reclama su propia naturaleza. 

-Así no hay creación..

-¿Cuánto puede crear o puede crecer un artista que está sujeto a los vaivenes de la moda? Muchas veces sin darse cuenta el artista se convierte en una víctima del entorno.En cambio, cuántas más luces aportaría a su existencia quien lograse darse cuenta de su misión en la vida, quien afirmase su independencia conceptual.

-No es fácil lograrlo…

-Desde luego que no es fácil, exige una verdadera pasión, una entrega amorosa…

-¿Lirismo activo?

-...pero responsable. El lirismo, cuando elude la ingenuidad o la indiferencia, es una forma de militancia. Es ponerse al hombro la dignidad. ¿Y si no para qué se quiere ser artista?

-¿Y las nuevas camadas? ¿Puede que ahora los artistas sean más mercado-dependientes?

-Si lo fueran entrarían en contradicción con ellos mismos. Quienes aman lo que hacen deben ser muy fuertes, porque la banalidad y la ambigüedad se encuentran potenciadas por el mercado global, que distorsiona todo lo local, lo específico.

-Frente a eso sería casi imposible hablar de una “pintura mendocina”, algo que pueda observarse solamente aquí y no en otros lugares..


-Creo que ese es uno de los dilemas que se debe resolver. Sobre todo en términos de hallar un equilibrio. No es bueno abrir las puertas a todo lo que venga de afuera, pero tampoco cerrarlas. La riqueza de lo global está hecha por la riqueza de lo particular. Y ésta también necesita la referencia de lo total. Pero en la medida que el canon sea cosmopolita y único, el arte será efímero.

-¿Cómo ve su propia obra dentro del conjunto? ¿Qué tiene de única, que tiene de semejanzas?

-Mi obra es figurativa, pero no realista ni objetiva. La realidad es mi punto de partida, no de llegada. Andando incorporo concepto, sensibilidad, razonamiento. Así procuro armonizar la temática y el oficio.

-¿Qué espera de quien mira sus cuadros?

-Yo antes que nada pinto por mi propia necesidad. Si además hay alguien a quien eso le llega o lo conmueve, mejor, me siento pagado y reconfortado.

-Empezó pintando paisaje y ahora dibuja hombre tras hombre, multitudes…


-Sí, mi gran motivación de hoy son las figuras humanas. Pero aún en medio de tanto conflicto, no pretendo que mis personajes estén deteriorados, sino más bien mostrarlos con su humildad, su orfandad, su ternura, y sus potencialidades. Todo al mismo tiempo.

-Cuadros llenos de vida…

-Es que de otro modo el trabajo del artista no tendría sentido. No es algo impuesto, es algo natural. La vida procede de la vida.  Y si uno ama la vida va a evitar todo aquello que la niega.
 

Copyright  Power by PageCreative