Entre Copas I

Jennifer Ibarra (veterinaria, ambientalista)


“Cuando es necesario hay que gritar…”

Nací en Estados Unidos, pero vivo en Mendoza desde hace 16 años. Me crié en Tucumán y estudié en Río Cuarto. Soy médica veterinaria, especialista en docencia de nivel superior. Actualmente presido la Fundación Cullunche para la conservación de la flora y la fauna.

- Te oímos a menudo en la radio, siempre abogando por causas ambientales...

- En la radio y en donde puedo, porque ya lo siento como un hábito de vida. Hace poco llegué  hasta Londres representado a la Fundación Cullunche, en el simposio mundial de la WSPA (Sociedad Mundial para la Protección de los Animales). Está todo tan integrado, lo que pasa con la naturaleza, los animales, nuestra propia vida…

- Sin embargo, para la mayoría de la gente no se trata de temas que parezcan muy próximos.

- Sí, pero es necesario imponernos una visión de futuro. Hay cuestiones muy graves
que no pueden esperar. Cuando llegan a los responsables de realizar acciones ya es tarde, ya los hechos están consumados, como sucede con la expansión de la soja a costa de nuestros montes naturales o la actividad de la minería metalífera contaminante. El daño ambiental es enorme, y casi siempre, irreversible.
 

- Todo lo que tenga que ver con el medio ambiente tiende a dejarse para después. En tanto eso se vincule con su tratamiento político no debiera sorprender, pero muchas veces la misma gente mantiene cierta distancia…

- Muchas veces la gente no está informada o no sabe donde recurrir. Pero, después de muchos años de venir trabajando, me parece advertir que se comienza a salir del sopor, aunque claro, el tiempo apremia y se debería actuar con más rapidez. De todos modos, vemos como la gente de Alvear o de San Carlos está levantando sus voces. El resto tendría que entender y acompañar. Para que sirva que la lucha debe ser de todos.

- Hay cosas que son muy importantes, pero que no tienen la debida difusión…

- Es la dinámica de las noticias, casi siempre se refieren a lo que pasó o cuando los riesgos ya son muy evidentes y muy graves. Por ejemplo, muchos animales de nuestra fauna silvestre no se conocen, y cuando se los empieza a conocer es justamente cuando están por extinguirse.
 

- Una dialéctica casi macabra..

- Así es, por eso tenemos que adelantarnos y tratar de ganar tiempo y terreno frente a los problemas, informando, advirtiendo a la gente. Hay que gritar, si es necesario.

- Pareciera que todavía cuesta pensar en términos sociales. Si alguien te roba la cartera y huye, todos reconocemos que hubo un delito. Pero si una empresa contamina el aire o el agua, si una línea entera de micros nos obliga a respirar gases tóxicos, esos hechos no se ven como delito..

- No es que no se los vea como un delito, pero tienen precio. Parece que si una empresa que contamina paga la multa tiene derecho a seguir contaminando. Están también, por supuesto, los funcionarios condicionados que no se animan a forzar que las leyes se cumplan.. Pero no hay dudas de que los delitos ambientales son delitos de lesa naturaleza. Sus alcances son terribles. Afectan la vida presente, pero también la vida futura.

- No faltan los problemas ambientales en Mendoza. El petróleo en Llancanelo, los residuos radioactivos de uranio en Malargüe, la caza furtiva, el smog. Tal vez la minería con extracción a cielo abierto… ¿Por dónde se debería empezar si siguiéramos un orden de importancia o de gravedad?

- Por suerte aún no tenemos minería metalífera a cielo abierto con uso de sustancias tóxicas, como sucede en otras provincias… En cuanto a lo demás, no pienso que existan exclusiones o prioridades. Son problemas diferentes, que ocurren en distintos lugar y que tienen sus propios organismos de control. Se puede y se debe trabajar en todos a la vez. Malargüe tiene derecho a que se encapsulen los residuos y dejar de recibir radiaciones en forma permanente. La Dirección de recursos naturales debe combatir la cacería y el tráfico ilegal de fauna. La Dirección de vías y medios de transporte debe darle un corte radical al exceso de gases de los vehículos, y así con todo. El ambiente es uno sólo y como tal debe ser tratado.

- Hay científicos que distinguen entre elementos combustibles gastados y residuos nucleares propiamente dichos. Y dice, por ejemplo, que es positivo el tratamiento que se pueda hacer en el país, como en caso del acuerdo con Australia…

- La no firma del acuerdo nuclear con Australia fue una de nuestras luchas. Hay seudo-científicos que usan sus conocimientos para confundir a la gente común. Mezclan las definiciones y terminan diciendo que cada uno de nosotros somos emisores de radiación. Pero ninguno de ellos se va a hacer una casa para vivir con sus hijos al lado de Sierra Pintada…

- También está el tema de la necesidad de cada cosa…

- Hay que ser realistas. Todos hacemos uso de sustancias minerales. Con ellas se hacen los teléfonos, las computadoras, se construyen casas, caminos..No soy fundamentalista. Pero sí digo que Mendoza corre graves riesgos en caso de permitir la explotación de oro y plata. Contaminar el agua para explotar oro nos va a salir muy caro. ¿Y para qué? ¿Sabías que el 90 % del oro se usa para bijouteri?

- ¡Que irracionalidad! ¡¿Tendremos también soja transgénica en lugar de viñedos?!


- Se está experimentando con una soja de secano. Espero que no prospere porque nuestros viñedos se ofrecen como orgánicos, y utilizar agua contaminada con glifosato no sería negocio. No creo que los mismos viñateros lo permitan como tampoco que permitan la explotación de oro. Lo que sí me preocupa es la expansión de tantas hectáreas de viñedos sobre los montes naturales. Se les llama erróneamente “campos incultos”, pero albergan valiosa biodiversidad. Hay leyes que regulan que porcentaje de tierra virgen se debe dejar en los desmontes, pero no se cumplen. Los campos quedan hechos un billar…

- ¡Vas a ganarte muchos enemigos!

- No te preocupes, está previsto. De todos modos yo siempre digo que la culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer. Si no funcionan los controles las empresas siempre van a hacer lo que se les de la gana.

- ¡No me queda claro quien hace de chancho!


- Sí, sí, a veces se confunden los roles. Lo que pasa es que la corrupción es un camino de ida y vuelta. Hay funcionarios que hacen negocios con los infractores. Y hay otros que actúan por omisión, porque recibieron plata para sus campañas. Ellos ven los problemas, tienen herramientas para solucionarlos, pero se quedan haciendo carrera en sus  pequeños puestos políticos. Mientras se trata de ascender todo sirve. Pero una vez arriba las cosas se olvidan.

- De todos modos estamos ante fenómenos mundiales, con efecto sobre todo en los países “de segunda”. Escuchábamos recién una denuncia muy fuerte por parte de un organismo de control oficial en India, sobre residuos de pesticidas en las dos grandes marcas de bebidas colas. ¡Veinticuatro veces más altos que los permitidos! Y también tenemos lo que pasó en Argentina con la mayor cadena de hamburguesas. Pero todo eso se comenta un poco, mientras la noticia tiene un valor de venta, después pasa…
 

- Porque el silencio tiene un precio, y se arregla en esferas que ni siquiera podemos imaginar.
 

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