Entre Copas I

Alejandro Crimi (escritor, dibujante, editor)

 

“Me aterra la idea de vivir sin sorpresas”


- Marcaste un hito con “Diógenes”...¿pero qué te habías propuesto en verdad? ¿y qué lograste?

- Con Diógenes me había propuesto abrir un humilde espacio de discusión cultural, y lo logré gracias al aporte y la confianza de mucha gente que participó en el proyecto.

- …Hasta que de pronto, en el 1999, dijiste basta y te fuiste…

- En realidad me fui a España porque me divorcié, y me quedé allá porque me enamoré. O sea que fui un exiliado e inmigrante amoroso.

- ¿Y qué hiciste allá, aparte de eso?

- Primero me radiqué en Barcelona. Trabajé para editoriales y agencias de servicio editorial. Hice tareas de edición, redacción y corrección.

- O sea que te iba bien, las cosas funcionaban…

- Sí, trabajaba mucho y me integré muy bien a la vida catalana. Me sentía muy contenido por mis nuevas amistades y vivía un proceso de aprendizaje permanente, en todo sentido.

- ¿Y por qué de nuevo hacer las valijas, volver?

- No pensaba volver pero resulta que durante toda mi vida fui un ferviente fan de mi papá, y él enfermó. Entonces quise acompañarlo durante sus últimos meses de vida. Fue algo sanísimo para mí. Son instancias en las que cada uno termina de conocerse con el otro.

- ¿Cómo encontraste Mendoza en ese regreso?

- Eso pasó en el 2003. A Mendoza la encontré muy golpeada por los coletazos del 2001, y me costó mucho volver a adaptarme aquí. Pero me parece un lugar hermoso, con gente que quiero y muchos espacios por llenar.

- Así que te quedaste...


- Todavía no. Regresé a Europa en el 2004, pero en vez de instalarme de nuevo allá decidí hacer una bohemia de tres meses por los bares de España, Francia y Portugal; y luego sí, volví a Mendoza, con la frente marchita y la férrea voluntad de comer lechuga y tomar agua mineral.

- ¿Qué clase “bohemia”, de olvido, de auto-indagación, de nuevas búsquedas?

- (…)

- De todos modos estuviste varios meses sin hacer nada, mirando…

- Sí, estuve todo el 2005 casi inmóvil. Sólo publiqué mi libro «Cachondeos» e intenté descifrar los oscuros y misteriosos designios que determinan nuestra efímera existencia. Como no pude descifrar nada me aburrí y decidí bajar a tierra.

- ¡Bajar a tierra! O sea que te sentías  arriba, volando..


- (…)

- ¿Y ahora qué?

- Reflotar la editorial Diógenes, hacer buenos libros, colgar en internet un gran portal cultural (espero que esté listo para setiembre) y parir «Mantis» (en noviembre), una nueva revista. En definitiva, hacer de puente entre gente que genera cosas.

- Es muy bueno verte así, con las pilas otra vez cargadas.

- Espero que las pilas no se me sulfaten. Esta vez voy a usar alcalinas.

- ¿Qué tal la revista, como la tenés pensada?


- Está pensada como una revista-libro trimestral, en formato 18 x 25 cm y con más de cien páginas. La idea es que tenga presencia en algunas librerías de Valparaíso, Santiago, Mendoza, Capital Federal y Barcelona, con colaboraciones de distintos lados. Después se verá si se puede agregar Córdoba y Montevideo. En cuanto a los contenidos, me interesan las identidades locales y las opiniones fuertes en un marco cultural crítico.

- ¿A que se debe el nombre, Mantis?

(…)

- Irradias mucha credibilidad, parece que todo debiera funcionar bien…

- No tengo dudas, porque se ha involucrado gente muy valiosa.

- ¡Y si no... con tantas idas y vueltas, siempre te queda la opción de volver a ser ingeniero agrónomo!

- De ninguna manera, soy consciente que mi falta de destreza en el rubro podría generar graves trastornos en el ecosistema local.

 

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