Cuerpo de Mujer

Réplicas

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CADA UNO

 

No hay otro jardín que no sea

el que fuimos aprendiendo a regar

 

No hay otro horizonte que no sea

el que vemos donde acaba el mar

 

No hay otra habitación que esta pradera

donde reinan los arados lejanos.

 

No hay otro destino fuera del astro diminuto

que trabaja en nosotros

el hilo de humedad que hacemos

con las manos sangradas

unas veces espías

y otras veces creadores

múltiples y solitarios

débiles y poderosos

amadores e infieles

corriendo como un tentación carnal

como un temblor del cielo

entre los cardos y las margaritas.

 

 

 

NO ERA FACIL HABLARLE EN NAVIDAD

 

No era fácil hablarle en Navidad.

Ella miraba para atrás

y todo se volvía un largo encantamiento.

 

Entonces si hablaba del brillo de las frutas

era un monte poblado de fantasmas

y si decía las nubes

era un aire de ausencias

el aroma del pan

con un suave dulzor de salsa de hongos.

Y si le nacían dos lágrimas

era sólo por el polvo del aire.

 

En ese punto,

lo mejor que uno podía hacer

era callarse.

O salir al patio

- a un  patio de treinta y tantos años -

a rogar por la lluvia.

 

 

 

DECLARACION DE AMOR A UNA SERPIENTE

 

He declarado mi amor a una bella serpiente

y ella me dio todo lo suyo,

su longitud amaestrada para el abrazo de los cuerpos

y su lento veneno.

 

Los dos brotamos generosos.

Ella con su impulso feroz y sus ardientes cascabeles

y yo con mi ansiedad

y mi navaja limpia.

 

Ahora estamos en paz.

 

 

 

 

FILA DE COPAS Y MUJER

 

Vino para triturar con dientes de granos de maíz

vino para la multiplicación de los panes

vino para el oficio de la santa misa

vino para los pecadores incorregibles

vino para las fiestas anunciadas

vino para el momento de morir

vino para pensar

vino para luego

vino para nadie

vino para las heridas de guerra

pero sobre todo vino para vos

para que mojes tu enaguas blancas

para que caiga sobre tu vientre

como caen la luna y los estambres

sobre los miedos de la noche

para que muera ahogada toda lágrima

y tu lengua sólo entibie caminos

con mis flores de alcohol.

 

 

 

 

LOS RELAMPAGOS EBRIOS

 

Ah, desbordada noche de relámpagos ebrios.

Bebamos ya las últimas burbujas

y ese fuego que corre detrás de las ventanas.

 

Destellos de cristal

y otra vez el trago del insomnio

sobre el cielo de tu vientre duro.

 

Y más debajo de tu vientre

algas, algas, algas.

Algas carnívoras.

Frutos del mar vencidos por la sal de las lenguas

y la bebida espesa que duerme entre los dedos.

  

 

 

CARTA DE AMOR

 

 Hola,  Sueño,  que hoy pareces lejano. No es grave, sin embargo. A veces la distancia nos ayuda a pensar. El amor comienza por lo que se ve, pero crece o se apaga por hechos invisibles, que no siempre pueden explicarse. No hay juegos de simetría, no es que te quiero porque me quieras. Tampoco es un acuerdo que debamos cumplir por haberlo jurado. En verdad proviene de cosas inauditas, como decir aquellas tardes de verano en el río, mis versos, tus dibujos, las palabras que todos los días salen a buscarse y se pierden en la piel del otro. Por ejemplo, mis cosas en tu vientre. Ir navegando sobre un lago sin cauce y de pronto sentir que sus ondas le dan a mis manos la certidumbre de reconocerlo. Eso pienso, tus ondas, cuando caen las últimas defensas del pudor y el aire se llena con tus besos tibios, que saben a cacao. Así es entonces que te quiero. Tal vez porque me oyes aunque estemos con un mar de por medio y otras veces porque dejas de hacerlo y me transmites que ninguna palabra es necesaria. Y te muestras entonces como un tallo del veinte de setiembre, cuando todo lo verde se pone vertical y de a poco despiertan los torrentes de savia. Otras veces te quiero por tu forma de decir que no, justo que no, cuando estás haciendo todo lo negado, y por esa demora con que amainas la urgencia de los días hasta ver como encallan sus barcos sin destino.  Te quiero por tus noches azules, por la danza segura de tu sombra en el agua y por haber entendido mi primera lengua, la media voz que hablaba mi animal solitario. Te quiero porque todas las noches te sigo adonde nacen tus sueños más secretos y cada mañana descubro que florecen en mi tierra desnuda. Y porque te vas a enojar cuando leas esto, donde digo que mi amor se ilumina por la luz de tus ángeles y no porque persistas siempre bella y eterna.

 

 

 

ERA VERDE TU SOMBRA

 

 Estabas junto a mí, poblada de veranos.

Nada más que jazmines te brotaban del pelo,

y era verde tu sombra.

 

Un temblor de palomas llegaba con el aire.

 

La tarde, fragorosa, cayó sobre sí misma:

los colmillos volvieron otra vez a la tierra

y un torrente salado navegó entre los cuerpos.

 

Después sólo recuerdo navegar en tus brazos

- galeote malherido -

y vagar por tus olas como un barco de fuego.

 

En el azufre denso quedaron mis oídos

- sus memorias marinas, su espesura de redes -

tu corazón de incendios apagados.

 


 

LA MISMA FLOR AMADA

 

Seguimos juntos, como hace mil años,

cuando tú eras una flor en ciernes

y yo apenas un verso que buscaba tu nombre.

 

Después fui pez y fruto

remolino de polen abanico

peñasco hundido en el silencio

grieta por donde el sol pasaba para verte

horizonte de espumas y mareas.

 

Y ahora que soy un viento detenido

un mirador de cinco dimensiones

que me han crecido brazos como troncos

con escudos y horquillas y tentáculos,

no he logrado una pausa capaz de contenerte.

Tú sigues siendo la misma flor en ciernes

la misma flor amada que se burla del tiempo.

 

 

LA FLECHA

 

Va la flecha salida

del carcaj de la noche.

 

Hace blanco en tus alas

pero es mía la sangre

que comienza a correr

la que te inunda.

 

Este viaje de amarnos

ya no tiene regreso.

 

 

SER LO QUE TU ERES

 

Yo soy lo que tú eres.

Una nube redonda cayendo sobre un día

que sólo existe para imaginarte

un pie que acaba de cubrirse

con un barro espeso

un hablar que nunca se termina

y habita como un eco

debajo de tus manos.

 

Otro día me siento

como un labio que acaba de llorar

y no sabe porqué

pero ha llorado tanto

que se ríe de todo

mientras trata de verme.

 

Y si no estás

los árboles abren sus ramas

como si te buscaran

y el sol cae impiadoso

sobre la tierra seca.

Y yo mismo me vuelvo

un solo ojo errante

salido de su cuenca.

 

Eso sucede

voy huyendo de mí

yo mismo me persigo

soy un puro animal

nunca me alcanzo

porque siempre estás antes

y mi sueño es el tuyo.

 

Yo soy lo que tú eres.

 

 

 

DRÁCULA

 

Desaforada mía

puro jugo de abejas calcinadas

puro viento.

 

Ya no sé que mirarte

desmesura

deshollejado tuyo

te me vas de las manos

me sumerges

inagotable mía

puro cielo de arena

me fugas te renaces

 

pero lo mismo no tienes salvación

voy a morder las alas

que pliegan tu silencio

tu dulce yugular

 

voy a morder todo tu vino.

 

 

 

 OBSTINADA FORMA

 

Ebrio anochezco

en tu senda engañosa,

esa de montar y perderme.

 

Un reflejo  de luna

ilumina tus cráteres.

Ebrio y azul

me pierdo en los temblores

que la tierra transmite por tu cuerpo.

 

Sospecho que ya sabes,

amor, de mi repique ciego

de mis obstinada forma.

Lo mismo te voy a revelar

un pequeño secreto.

 

Nunca me busques

igual que si yo fuera

un grito de la calle.

 

La vez que no me encuentres

será porque me oculto

muy adentro de ti.

 

  

 

DRÁCULA

 

Desaforada mía

puro jugo de abejas calcinadas

puro viento.

 

Ya no sé que mirarte

desmesura

deshollejado tuyo

te me vas de las manos

me sumerges

inagotable mía

puro cielo de arena

me fugas te renaces

 

pero lo mismo no tienes salvación

voy a morder las alas

que pliegan tu silencio

tu dulce yugular

 

voy a morder todo tu vino.

  


 

HERIDA MORTAL

 

Porque de ti brotaban

ardientes mariposas y músicas enormes

y un hechizo lunar y transparente

como el de una magnolia recién cortada

siempre te vi de pie

¡devanadora de misterios!

desde la cuenca de una llama inmóvil.

 

Pero ahora que no estás,

¿cómo puedo enfrentar la mordedura de los ángeles?

¿qué  puedo llevar a nuestra casa

para no ver sus rajaduras grises,

qué puertas puedo abrir

tras esta sequedad y este cansancio

que ya son de otro mundo

y  te separan  ¡bella nupcial y frágil! de los ojos del sol?

 

Nada  más que el recuerdo de un águila en la hierba

la pupila que baja con tu nombre

al más hondo dolor al hundimiento de la noche.

 

Y algo que sigue

ceremonial y grave entre los dos:

una razón un viento una promesa

que dan vueltas en mí

un abrigo de adioses y raíces

donde guardo tu voz

- ardida mariposa -

néctar ya de la tierra.

 

 

 

CRISALIDA NACIENTE

 

Esta bien que no te sientas nube

ni selva ni amenaza, crisálida naciente,

boceto de una sombra que no acepta quebrarse.

Y está bien que no sepa si mañana es la vida

si la noche puede ser algo menos

que un remolino interminable

si de un pensamiento pueden brotar alas.

 

Pero cómo es posible que llores en silencio

que no alces todavía una copa en mi nombre

una sola mirada que me sueñe?

 

 

 EL PAÑUELO

 

 Pañuelo de blanda espuma

romance de luna y piel.

Trama de pájaros blancos,

en cada vuelo un querer.

 

Lleva la cruz encendida

de alguna sombra de ayer

y un beso dulce en el medio

como una ofrenda de miel.

 

A veces parece un barco,

vela y rumbo de papel.

A veces cuelga en el aire

su hechizo de cascabel.

 

Velero de rumbos claros

sobre cuerdas de laurel:

Hacia la popa el pasado

se va durmiendo en su red.

 

Ay, pañuelito embrujado,

cometa de humo y papel:

Lo que vendrá con el viento

ninguno lo podrá creer.

 

Irá saliendo del paño

la danza de una mujer

y cuatro niños que apuran

el galope de un tonel.

 

Y aturdirán el espacio

siguiendo su rumbo astral

las olas que el amor pone

en playas de eternidad.

 

Pues mientras alguien navegue

con un pañuelo en el mar,

habrá  preñez en las anclas

y otro futuro en la sal.

 

 

 

MINA FATAL

 

No sé.

Tal vez si yo leyera de nuevo un beso tuyo

si tu acaso me volvieras a odiar…

Eso.

Si acaso me mordieras los labios

y me ahogases en polvo

si tu lengua penetrara mi pecho

y yo me viera

para siempre

como un insecto disecado

entre todos tus muertos

tal vez entonces te podría creer.

 

Mientras tanto

mi duda

tiene el cuerpo pesado de las piedras.

 


 

CABO FRIO

 

Ni un pequeño cangrejo

surcando las arenas

ni otros ojos voraces

salidos de la playa.

 

Ni una sola palmera

cortando la mañana.

 

Nada más que tu forma

derivada del mar.

Tu rostro de café

volviendo a relucir

en las arenas blancas.

 

 

 

DESTINO

 

El acero se oxida

la madera se pudre

la piedra se desgasta

la sangre corre por las alcantarillas

y se pierde en la tierra

 

¿Y este amor?

 

 

 

TAJAMAR

 

Las palabras se fueron colocando

arriba de las mesas

en la piel de los cuadros

en el borde incitante de las copas.

 

Por fin cayeron hacia atrás

se juntaron con otras que ya habían recorrido

entre el cielo y la tierra

distancias infinitas.

 

En un momento se hizo imposible distinguir

el polvo del aire

el vino del agua

lo que fue dicho hace doscientos años

de lo que decíamos ahora.

 

Entonces todo se volvió tajamar

una lenta carrera hacia otros días

sobre un cauce de amores insaciables.

 

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