Calle Angosta 2008

Un poeta con bombas

    Barack Obama no es un improvisado en el uso de la palabra. Sus libros autobiográficos, “Los sueños de mi padre”, y “La audacia de la esperanza”, han merecido elogios entusiastas, entre otros, del famoso crítico literario Harold Bloom, quien llegó a comparar la poesía escrita por Obama en sus épocas de estudiante con el estilo del gran poeta Langston Hughes. Por su parte, la premio Novel de Literatura, Toni Morrison, también ha rescatado, además de sus proposiciones políticas, la calidad expresiva del ahora presidente electo de los Estados Unidos, en quien ha visto un maestro en la organización de sus frases, “un poeta”. Jonathan Safran Foer, el autor de “Todo está iluminado”, luego de alegrarse por la victoria electoral de un “escritor”, fue todavía más preciso: “No digo de alguien que ha publicado libros sino de quien conoce el pleno valor de una palabra cuidadosamente escogida”.


    Esta condición de Obama despierta, en principio, una disposición admirativa. Tanto en su país, aturdido por la pobreza verbal de George Bush, la pura retórica de Mc Cain o la exposición de disparates de Sarah Palin, como entre los argentinos, forzados a retroceder a un siglo y medio para encontrar a uno de sus más grandes escritores en la presidencia del país.


    La política requiere, sin embargo, otras virtudes y otros aciertos. No basta hablar o escribir bien, sino de ser consecuente con lo que se dice, y de la concordancia que se logre entre las promesas y la realidad. Y en ese sentido, Obama, por sobre la repercusión esperanzada que su victoria ha suscitado en todo el mundo, todavía es un gran interrogante.


    Intelectuales como el cineasta Michael Moore, lo han saludado con optimismo. Una vez conocido el resultado de la contienda electoral, escribió: “Hoy celebramos este triunfo de la decencia sobre el ataque personal, de la paz sobre la guerra, de la inteligencia sobre la creencia de que Adán y Eva montaban dinosaurios hace apenas 6000 años. ¿Cómo será tener un presidente inteligente? La ciencia, desterrada durante ocho años, volverá. Imaginen apoyar a las mentes superiores de nuestro país mientras ellos se dedican a curar enfermedades, descubrir nuevas formas de energía y trabajar para salvar al planeta. Ya lo sé, pellízquenme.”


    Sin embargo no se trata de ser o no inteligente. Sino de saber al servicio de que intereses se coloca la inteligencia. Por lo pronto, a medida que su triunfo se hacía más posible, Obama iba variando su discurso. De antiguo defensor de los derechos del pueblo palestino se convirtió en aliado de la línea dura pro-israelí, acalló también cualquier mención a la criminalidad de las grandes corporaciones y no ha sido explícito en sus propuestas para reducir el presupuesto militar. Y ante la reciente debacle financiera apoyó, por supuesto, de manera incondicional, la disposición de 700 mil millones de dólares para el “salvataje” de quienes fueron sus principales causantes.
    Frente a la economía real, cuyos operadores son la inmensa mayoría social, quienes producen, venden, compran y consumen los bienes y servicios concretos, coexiste otra economía gigante pero parasitaria, donde el producto absurdo y descontrolado son solamente números, la reproducción del dinero sobre el dinero, el juego tramposo de mercados bursátiles y de nuevas formas de inversión sujetas al azar, que reasignan y multiplican recursos numerarios, volátiles, sin generación alguna de valor.  Asignar recursos para la continuidad de esa rueda ficticia puede ser una necesidad circunstancial, en tanto el tejido económico y financiero del mundo no admitiría modificarse de una manera abrupta. Pero nunca puede ser incondicional, y menos, desconocer las causales de fondo, es decir,  la crisis crónica de sobre-producción del sistema. O si se prefiere, la incapacidad crónica por parte de los pueblos para comprar la inmensidad de bienes que se producen. Y sobre esa contradicción, el poeta, todavía, no ha dicho nada.


     El crecimiento colosal de las fuerzas productivas, basado en el desarrollo continuo de la ciencia y la técnica, determina que cada vez existan más y más bienes para quienes no pueden comprarlos. Lo estímulos crediticios ayudan pero se agotan. Se llega a un punto en el que, sencillamente, se pagan cuotas o se come.


    En tanto la super-producción consista, por ejemplo, en autos, el ajuste entre demanda y oferta contendría propuestas como mejorar el ingreso de los compradores potenciales, venderlos más baratos, desarrollar modelos de menor consumo, etc. El  stock sobrante seguiría, mientras tanto, en los depósitos de cada productor. O llegado el caso se convertiría en chatarra para un nuevo proceso. La cuestión más grave, en cambio, la cuestión insoluble en los términos del sistema económico, son los aviones de combate, los tanques, las armas,  el arsenal atómico. ¿Cómo se absorbe la sobre-producción de bombas? ¿Qué se hace con las bombas sin guerras?

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