Calle Angosta 2005

La Feria en frases - Carlos Alonso: Entre Dante y Armando

LA FERIA EN FRASES

 

-La dominación no sólo deriva de la propiedad de las cosas, sino también del quiebre de la memoria colectiva que se busca imponer. Por eso la necesidad de un nuevo relato de la historia, que no oculte los errores cometidos, pero que rescate nuestros grandes hombres, lo que sigue vivo de los aquellos proyectos que todavía sirven para pensar otro país.
(Felipe Pigna, en la presentación de “Los mitos de la historia argentina II)


-Todos quienes escribimos buscamos hacer un aporte original, queremos sumar algo a la literatura que existe, pero lógicamente  nos apoyamos en ella, en una cantidad enorme de recursos que ya están dados. Pero cuando Cervantes escribió el Quijote ni siquiera existía el concepto de novela tal como nosotros hoy lo conocemos. El tuvo que inventarlo todo, por eso fue una obra maravillosa. Aunque por supuesto no pudo inventar todo desde la nada; él tomó para la novela muchos recursos de la parodia y del teatro.
(Federico Jeanmaire, en el acto por los 400 años del Quijote)

-No escribí este libro porque me guste la historia, aunque me gusta, ni porque admirase a Cortázar, aunque lo admiro, sino que lo hice al darme cuenta de que en las mismas aulas en que yo estudiaba, había estado él, y que mucho de lo suyo había quedado para siempre. Creo que sobre todo lo hice por ser mendocino.  Y naturalmente porque él era Cortázar, cuya literatura ha tenido sobre mí un efecto deslumbrante. (..) Nunca he vuelto a leer “Rayuela”, y nunca lo haré. No soportaría que ahora no volviese a deslumbrarme como cuando lo hice por primera vez.
(Jaime Correas, en la presentación de “Cortázar, profesor universitario”)

-Aún después de muertos, casi tres décadas después, aquellos que cayeron luchando  por un mundo mejor  siguen presentes. Algunos hasta con sus cuerpos, dando testimonios sobre algo tan increíble, tan macabro como los “vuelos de la muerte”. Así ha sido descubierto hace poco el cuerpo de Sor Leoni Duquet, una de las monjas francesas  secuestrada por el grupo de tareas de Alfredo Astiz, y que luego de ser torturada fue arrojada al mar, todavía con vida. Del mismo modo aparecieron, hace poco, los cuerpos de Azucena (Villaflor), María Eugenia (Ponce) y Esther (Ballestrino), que fueron fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo. Y también vuelven ahora nuestros hijos, y los 30.000 desaparecidos, en este libro que estamos presentando, esta “Palabra Viva”, que recoge sus poemas, sus relatos, y que recoge sobre todo la clase de personas que ellos eran.
(Nora de Cortiñas, en la presentación de “Palabra Viva”)
 
-Hace más de siete años, mis tres hijos fueron secuestrados por su padre y ahora viven con él en Jordania, no hablan una palabra de español y son educados como musulmanes. Desde entonces no he dejado de luchar para verlos. Y algo pude lograr.
Lo importante es que va habiendo un cambio en el modo de mirar la situación. Se la va viendo desde el punto de vista de los hijos, no de los padres.
(Gabriela Arias Uriburu, en la presentación de su libro, “Jordania, la travesía”)

-En la literatura española pareciera haberse dado cierta desvalorización del humor. A pesar de Quevedo y del mismo Cervantes. Y entre los argentinos, a pesar de Borges, de Cortázar, de Macedonio Fernández.  Eso no ocurre, por ejemplo, en la literatura inglesa.
Acá no se acepta, todavía, que alguien como Fontanarrosa, pueda considerarse, sencillamente,  un escritor.
(Miguel Albero Suárez, en la mesa “Literatura y Humor”)

-La literatura no excluye, naturalmente, de su campo de recursos, ni el humor ni la ironía.  Pero tiene sus tiempos y sus temas cerrados. Hay palabras que con sólo decirse ya producen humor, pero hay temas que nunca lo admiten, como “desaparecidos” o “Malvinas”.
(Emilio Fernández Cordón, en la misma mesa)

-Tampoco de puede hablar de humor cuando muchos lo festejan pero hay uno, aunque sea uno solo, que lo padece.  Entonces no hay humor. Hay agresión y burla.
(Jorge Sosa, en la misma mesa)

-Todo lo que no es útero, es intemperie (..) Construimos un refugio antiaéreo pero la bomba estaba dentro nuestro (..) No es el perro el que huele primero el miedo del hombre. Es la mujer..
(de Jorge Boccanera, el único poeta invitado como poeta)

 

CARLOS ALONSO: ENTRE DANTE Y ARMANDO

 

   Siempre más cercano del hombre que de la naturaleza, Carlos Alonso lo fue configurando desde la columna vertebral del dibujo, y desde allí, pasó luego a mostrarlo con  vestiduras incontables: las de carbón  o  acrílico, las de lucha o de sometimiento, las del amor o la ferocidad, y todas los matices de su variada desnudez: la voluptuosa, la esquiva, la recubierta por el pudor y la comida por el odio.
    Para ello se basó siempre en las realidades inmediatas o históricas, comúnmente desprovistas de frutos y manteles en quietud, y en cambio atravesadas por el dolor y la esperanza de quienes ejecutan, a través de los siglos, con pinceladas de su propia sangre, el gran cuadro del mundo.
    Pero también Alonso ha sido un lector pertinaz y un socio –a veces en cercanía carnal y otras veces aliado a la visión fantástica- de otros grandes artistas que dibujaban, en realidad, figuraciones literarias. O sea, como un hecho natural y primario, la captación de las cosas desde su mirada personal. La mirada de Alonso, en Tunuyán,  en Roma, en Madrid o en Unquillo. Y al mismo tiempo, desde la mirada de quienes anticipan y agrandan y embellecen el mapa de las visiones sensibles.
    Por lo pronto, hay que suponer al hijo de Tunuyán como un enamorado del Quijote para que ganase, en 1957, cuando sólo tenía 28 años, un certamen internacional de Emecé, para ilustrar una edición de la segunda parte del Hidalgo Ingenioso. No bastaba ser un gran dibujante para enfrentar sin pérdida una comparación con los trabajos que Salvador Dalí había hecho para la primera. Se tuvo que dar, forzosamente, un gran conocimiento y una gran pasión en torno a la obra de Cervantes. El mismo Alonso, años después, lo explicaría de este modo:  -Uno de los aspectos que más me atrapó de Don Quijote es ese grado de locura que lo lleva a luchar por causas perdidas y empresas disparatadas, condición tan común entre los gran des artistas de cualquier arte. Yo creo que lo que más me conmovió de Don Quijote es su dimensión idealista, altruista y redentora del amor y su capacidad para enfrentar solo al poder, al destino y a la propia condición humana.
    Poco más tarde, acompaña con sus dibujos a otro mendocino ilustre, Armando Tejada Gómez, en su libro “Antología de Juan”, de 1958.     Posteriormente, a finales de los ’60, viaja a Italia para consustanciarse con la obra magna de Dante Alighieri, la “Divina Comedia”, sobre la cual realiza 270 trabajos, que no constituyen, en verdad, meras ilustraciones, sino una síntesis entre las esencias encontradas y los hechos de la realidad inmediata, cuyos resultados adquieren, en consecuencia,  una fuerte traducción ideológica. En ellos se alude a la guerra de Vietnam, las villas miserias, los niños desnutridos, y las barricadas del progresismo francés en mayo del 68.
    Años después, Alonso vuelve con la temática del Infierno que le inspirara el Dante, pero situando el eje en sus propias vivencias como habitante de la Argentina militarizada y sangrienta, que él mismo había anunciado en su serie “el Ganado y lo Perdido”, donde ya mostraba composiciones de familias con figuras ausentes, y el horror  se cuajaba junto a la sangre de reses -emblemáticas de una forma de poder- que tendría su correspondencia patética en los campos de tortura y desaparición de personas de la década del ’70.
    En 1982, su mirada recoge la fascinación de Medea, aquella mujer hechizadora, amante, aventurera y madre, envuelta sin salida entre realidades extremas –lo terrenal y lo divino, la barbarie y lo griego, el amor y la locura-,  que también pudo ser habitante de un infierno de traiciones y exilios,  y ejecuta una serie de tintas para la tragedia de Eurípides.
    En otros momentos se ve atraído por una figura trascendental de la literatura moderna, Franz Kafka, y realiza dibujos sobre “la Metamorfosis” –una gradual pérdida de humanidad en el horizonte del hombre- que nunca llegan a editarse. Los “Cantos de Maldoror”, de Latremount, también fueron parte de sus preocupaciones creativas,  aunque en este caso,  según su propio reconocimiento, no pudo situar en sus visiones la complejidad de un texto que pretendía rebatir al mal por el absurdo y colocar a la inteligencia en la misma zona de la destrucción.
    También pude pensarse, finalmente, en sus “lecturas” de van Gogh, que sin ser escritor era un libro en sí mismo. De ahí que Alonso pudiera decir:  "Cuando la pintura empieza a ser complaciente con el poder y con los hábitos malsanos que intentan extirpar la naturaleza subversiva del arte, un tipo como Van Gogh es capaz de sacudir el conformismo y reinaugurar la libertad, por su modo heroico de asumir la pintura; como una forma de pasión".

 

Copyright  Power by PageCreative